De todos lados hasta Flores

Por Esteban Guaglianone – PH Maxi Ayala

La banda liderada Eli Suárez se presentó en el Teatro de Flores por octava vez en los últimos 18 meses en un marco esperado por el público que, días antes, logró poner el cartel de “Sold Out» en las boleterías. Hubo reconocimientos hacia músicos, apoyo a los trabajadores y el lanzamiento de una nueva fecha en esta noche de rock sudaka.

Luego de una tarde de sábado primaveral, la gente comenzaba a acercarse al barrio porteño de Flores para presenciar una nueva fecha de Los Gardelitos. Algunos ya habían asistido la noche anterior, ya que la banda propuso un doblete, al igual que en el mes de agosto cuando se presentaron en La Reina.

La noche comenzó con un set de temas de bandas de rock Nacional, para el delirio de la gente cuando se escuchaban acordes de Callejeros o de La 25, grupos que han recorrido muchos kilómetros con Eli y compañía a lo largo de la historia de la banda. Una vez finalizada la última canción, sonó el tango que identifica cada comienzo de show. Trajes y galeras puestas, instrumentos enchufados y “Sortilegio de Arrabal” sonando en lo que sería el puntapié de una lista de 25 temas.

Como ya se hizo costumbre, Puño y Letra fue enganchado del tema anterior y la fiesta comenzaba. Algunos vasos (de plástico) volaban por los aires de la sala, la masa de público saltaba a la par, quizás dejando todo de lado para pasar un rato anestesiado de la realidad. No hubo tiempo para los aplausos porque, ni bien terminó el tema, la guitarra empezaba al ritmo de Cobarde Para Amar.

“Ya estoy buscando escenario otra vez” dice la letra del cuarto tema de la noche, Amando a mi Guitarra y Eli lanzó la próxima fecha de la banda: “El 3 de noviembre en Jesse James”, completó el líder para el delirio de los presentes. La noche continuó con La Ciudad Que se Oculta y Envuelto en Llamas y, una vez finalizado este último, se pidió un aplauso para Patricio Santos Fontanet, a quien se lo ha podido ver recientemente subido al escenario con una remera de Los Gardelitos.

El siguiente bloque de temas marcó el clímax de una noche de rock: Calles Calientes, Un taxi, Viejo y Querido Rocanrol, Gardeliando (Donde se cambió la letra del famoso estribillo: “Están tomando un vino o luchando con las pibas”) y No puedo Parar Mi Moto completaron la primera mitad de una lista que, como verán, hizo mover bastante a un teatro lleno que disfrutaba de la segunda presentación de la banda en el fin de semana.

Para calmar un poco las aguas, llegaron temas un poco más tranquilos: “Dedicado a los verdaderos dueños de las tierras” dijo Eli antes de entonar Los Querandíes, uno de los temas que más ha identificado al grupo en el último tiempo. Luego, dedicó Pájaro y Campana a la memoria de Korneta Suárez, miembro fundador y padre del actual líder de la banda.

Antes de que la noche comience a enfilar para el final, se pidió por la Unidad de los Trabajadores en el momento crítico en el cual estamos viviendo. El público acompañó con el famoso cántico que habla de dicha unidad y al que no le gusta que se joda. Eli Suarez, mantuvo el canto desde su micrófono, hecho que demostró su empatía con los que no la están pasando bien.

Para cerrar, el último bloque propuso bien arriba como cuando comenzaba la noche: Lo que vendrá, Nadie cree en mi canción, Comandante Marcos, Anabel y Mezclas Raras le pusieron el broche a una noche que presentó un sonido de calidad y un show de excelencia del cual nadie puede objetar algo. Hasta entones, Gardeles.

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